Wednesday, May 24, 2006

Ese sabado, primer dia de las vacaciones de semana santa, tambien amaneció gris, para variar. Mientras esperaba a que P llegara estuve dandole al CD de Fischerspooner. Ensayé algunos saludos en el retrovisor. No salía nada natural, lo dejé de lado y me concentré en la musica por un rato.
La esperé en la plataforma, la ví bajar y ordenar el equipaje, arreglarse el pelo y atravesar los metros que nos separaban. Tal vez se me notaba la tensión desde lejos, porque me dirigió una sonrisa plena mucho antes de darnos un beso en la mejilla e intercambiar saludos. Me alegró el gran tamaño de su maletas, tal vez tenía pensado quedarse mas dias de los acordados. Partimos rumbo a mi casa. Había estado ordenando y limpiando toda la semana anterior, sin tratar de engañarla, por encima se me nota que no soy metódico, ordenado u hogareño. Creo que simplemente trataba de agradarla, de que se sintiera cómoda, sin temor de transitar por un apartamento lleno de botellas, pedazos de circuitos y libros abiertos sobre el piso. En el camino cambiamos bromas sobre el viaje. Le toco compartir con una señora entrada en años que le ofrecio amablemente "compartir la mantita contra el frio". Ambos nos reimos por lo bajo, sin pasar a mayores.
Pasé la tarde guiandola por el centro y luego fuimos a una obra de teatro ruso. Teatro de muñecos. Lo que mejor recuerdo es el momento magico en el q se apagaron las luces y empezaron dos funciones. Una en el escenario y otra sobre el brazo compartido de la silla, una obra de acecho.
Luego de la obra estuvimos tomando breves sorbos de bacardí en una barra, haciendonos señas por encima del ruido de la musica, encontrandonos sobre la pista, aproximandonos, hasta que la hora de cerrar nos sorprendio con una botella apenas empezada. Al salir del sitio ella tomo la botella en una mano, aun quedaba un trozo de noche por delante. Pretendiamos que todo aquel licor nos ayudara a devorarlo. Sentados sobre mi sofá en un momento antes del amanecer fue explicito el deseo contenido durante cada minuto de ese dia. El dia nos sorprendio ebrios el uno del otro. Ya no hubo mas distancia.

Saturday, March 25, 2006

Primer round en Medellin

Supongo que siguió lloviendo sobre la pista durante varias horas despues de que despegamos de Bogotá. El avión se abrió paso sobre las nubes bajas y el sol sorprendio nuestros ojos acostumbrados a la penunmbra de la lluvia. Al llegar al aeropuerto de Rionegro volvimos a cruzar la barrera de nubes y estuvimos bajo su manto seco y frio, atravesando la pista rodeada de fincas de recreo, de árboles bajos y sabanas. Salí del aeropuerto rumbo a Medellin recorriendo una via de meandros entre las colinas, la ciudad me esperaba, esparcida como una tempestad imprevista en el valle. Llegué al centro mientras despertaban las primeras luces de la ciudad, cocuyos pálidos en la hora incierta entre el dia y la noche, y tomé el tren hacia el sur, hasta la última estación, ronroneo sobre la linea recta de los rieles. Finalmente llegué a casa de mis amigos, fin del trayecto, inicio del viaje.

Mis amigos tenían una casa en lo alto de una colina. Sentados frente a la ventana sobre el verde de los arboles de un parque vecino cambiamos postales sobre los episodios fugaces de lo que habíamos vivido en el año que estuvimos sin vernos. La tarde acabó mientras aprendia a gustar del aire mas cálido y humedo de la ciudad.

Esa primera noche le dimos al vodka. Fue una borrachera impune y sin consecuencias. Un episodio sin resacas y sin historias, una noche en la que pude palpar a medias la vida de la ciudad en sus bares repletos de modelos anónimas, en las plazas de El Poblado donde las esquinas eran alternadas por punks (de taches y botas nike) y mujeres anónimas con cuerpo diseñado a gusto de los narcos de ocasión.

A la mañana siguiente llamé a P. Me encontró bajo la sombra de las palmas del parque de Envigado. Vagamos un rato sin rumbo fijo hasta que fue hora del almuerzo. Comimos unos filetes sin grasa en un restaurante que bordeaba una plaza llena de esculturas de Botero. Desde la mesa podia distinguirse el murmullo sordo de los transeuntes y los turistas tomandose fotos junto a las gordas formas de bronce. Poses sacando la lengua, haciendo gestos obscenos o una muy popular entre un grupo de señoras mayores y circunspectas que se tomaron, una por una, fotos agarrando el minusculo pene de una escultura de 4 metros de alto.

Notaba a P animada con el paseo. La habia conocido unos meses atras en Cartagena. Fuimos, junto a otros amigos, compañeros de hastío durante los diez primeros dias de enero, dias en que para los cartageneros la ciudad no es mas que un cascaron blando pateado por miles de turistas.

El resto del día lo gastamos en un paseo trivial por la ciudad, vimos una película de Jarmush, escarbamos en algunas tiendas de discos, intercambiamos uno que otro apunte sobre nuestra vida, sin ahondar, pues no pude acercarme mucho. Un sutil manto marcaba una barrera suave pero constante, a partir de la cual no me era posible pasar. Al terminar el dia nos despedimos un poco mas calidamente que cuando nos saludamos. Mientras llegaba a casa de mis amigos este encuentro reciente empezaba a encender lentamente mis alarmas.

Vi a P de nuevo el siguiente dia, un par de horas. Quiero ir unos dias a Bogotá, me dijo. Ofrezco mi casa sin reservas. Acepta. Seguimos caminando, abriendo a mi recuerdo una ciudad que no conozco bien, pero que disfruto.

Es de noche cuando nos despedimos, tomo un taxi hacia el centro, hay una de esas fiestas que me hacen sentir en Bogotá, estan los sospechosos de siempre, la musica a cargo de TAMAL. Sin embargo, fuera de Bogota el grupo no funciona, los chistes no le funcionan, la fiesta se desinfla pasada la media noche, cae como un souflè fuera del horno. Me voy a dormir. Me sorprendo, estoy pensando en P. Aun no son las 2 A.M.

Thursday, March 23, 2006

La vida es la vida

El viernes amanecio nublado, como toda la semana. Estuvo lloviendo toda la noche anterior. Ese día mi jornada no comenzaba temprano, pero estaba ansioso. Me desperté en la madrugada. Desde mi balcon, estático, veía como la ciudad empezaba a moverse a toda prisa sobre las calles mojadas, iluminadas por el alumbrado que palidecia en la aurora gris.

Creo que mi ansiedad estaba motivada por la idea de anudarme una corbata y hablar pausadamente en el comité científico al que me habían invitado. Tenía que explicar, justificar y en últimas vender un proyecto cuyos resultados serían de gran interés científico pero mínimo beneficio comercial inmediato. Repasé mentalmente la línea argumental, el parlamento, el libreto de una obra de la que desconocía el final.

Recorrí la misma avenida que estuve observando minutos antes. Ahora yo era un punto más, en movimiento sobre el pavimento, mientras empezaba a lloviznar y la esperanza del sol se perdía tras la espesa capa de nubes. Amaneció y fue víspera de la noche en el mismo acto breve.

La reunión transcurrió sin novedad. Objeciones obvias, rutas de escape previstas. Al final un sello de aprobado sobre la solapa del documento del proyecto, pero con la mitad del presupuesto solicitado. El estado obliga a los magnates de la industria de la energía a invertir una migaja de sus ganancias en ciencia e investigación, mi grupo viene por una parte de esa migaja, pero para los magnates cada peso debe producir otros pesos. Supongo que esperan que nuestras mentes brillantes conviertan esa fracción de la migaja en la semilla de un nuevo y jugoso pastel. Firmamos, aun concientes de que pueden ser zanahorias delante del caballo.

Regresé a la U con los dos colegas q me acompañaban. Bajo la lluvia el carro patinó en la avenida, paró a un centimetro del carro siguiente. Una larga fila se acumuló detras de mi, pitando, maldiciendo. Me adelanté y pude ver en el carro q se detuvo subitamnente delante de mi, detras de los cristales empañados y mojados, una mujer sostenia un telefono y dejaba correr largas lagrimas sobre su cara. En el carril de alta velocidad de avenida atestada, un dia de lluvia, su dolor estuvo a punto de matar a varios, incluso a ella. Pude haber frenado un segundo despues y golpear su carro desde atras, enviandola fuera de la carretera, sobre la barda de seguridad, dentro del rio. En silencio la rebasamos, primero lentamente, luego a mayor velocidad, todos los q quedaron en la fila echaban un ojo, mientras ella seguia parada en mitad del carril, hablando sin ademanes al telefono, vaciando sus ojos maquillados de azul.

Friday, March 10, 2006

Bloqueo

A mis estimados lectores les tengo que decir que estoy bloqueado. La verdad creo que la razon por la que empecé a escribir este blog ya está desapareciendo: el rencor. Ahora que se va siento nostalgia por un viejo e incómodo amigo.

Hice muchas cosas por rencor. La mayor parte son cosas de las que me siento satisfecho, cosas que considero hermosas. Como este blog. Por rencor estuve largas horas construyendolo frase por frase, sin que quedaran hilos sueltos, o con hilos sueltos que conducian a otros tejidos.

Siguen faltando cosas por decir, pero son pocas. Son fuertes, pero pocas. Por ejemplo falta hablar de cosas en tiempo presente. Pero eso no será hoy.

Salud

Saturday, January 28, 2006

Cuatro Damas

Siguiendo con el ciclo "Nostalgia por unas vacaciones probablemente felices" les dejo a estas cuatro damas que me encontré a la entrada del Teatro Heredia Cartagena. Extrañamente cada una coincide con una dama real, carne y hueso frente a mis nervios ávidos y algunas veces satisfechos.





Sunday, January 15, 2006

Dias de Niebla y Luz

Viernes 13 de enero, 10:00 pm. Casona de cemento en uno de los barrios del centro. Desde la puerta se siente el volumen estridente de la musica que inunda una sala con unas 80 personas apretujadas. Atravesamos el local hasta una barra improvisada con cajas de cerveza y tablas.Nos sirvieron ron barato, en grandes vasos llenos de hielo. La estrella de la noche se llama Silverio. Pero antes de él se suben al escenario dos chicos con cara de nerd fracasado y peluqueado de sicario paisa. Atacan los botones de dos sintetizadores korg, deforman su voces con eco, pulsan botones que disparan el secuenciador, mientras invocan pedazos de las despreocupadas y parranderas letras de los hermanos martelo y los corraleros de majagual, letras que imagino habrán escuchado en los tocadiscos philps de las fiestas de la navidad de su infancia. Este abrebocas que prendía la fiesta, era el duo "TAMAL".

Luego se subió la estrella de la noche. Vestido de maitre de cabaret. Chaqueta y pantalon de piedritas brillantes y una peluca corta de metalero. Deformaba la voz, engrosandola, reforzando su guturalidad natural. Todo eran alegres gritos e insultos. Arrancó obviamente con "YEPA, YEPA, YEPA" sacudiendo sus mechas fritas como una instructora de aerobicos con problemas de motricidad, pero con mucha energía. La función duró casi una hora, tiempo en el cual se quitó la ropa, quedando en unos calzoncillos como esos LEO que le compraban a uno en los ochenta "elegancia y distincion". Acabó con la misma canción, pero antes se bajó del escenario y subió a alguien del publico, le enseñó a operar los controles del sampler y le dio el micrófocono.
-Me largo- dijo- que este gûero termine el show.
Y se largó

Sunday, January 08, 2006

Hay que multar a las vacaciones por exceso de velocidad

Los primeros rayos del nuevo año me encontraron en Cartagena. Se acaba la primera semana del año, vuela calle abajo, atronando. Regresaré a Bogotá. La perspectiva de volver a la rutina no me asusta, pero sigo pensando en los pormenores de estos dias rápidos. Algunas escenas en blanco y negro.
1. Esta ciudad me dijo cosas. Algunas las había olvidado y me las dijo queda, paciente con el tono comprensivo con que se educa a un buen salvaje. Pero también me recordó otras cosas que no fueron precisamente un guantelete de seda en las mejillas, prometo no olvidar.
2. Alguien me sonríe y cambia sus ojos. A esta hora la extrañaré mañana.
3. Gente muy valiosa se fue.
4. Es la primera navidad en la que ella no está conmigo. Parece que el hueco se está cerrando.