Escuchando a Al Green entre semana.
Se hace llamar Al Green. No se desde cuando estará haciendo Jazz & Funk, tal vez 30 años o mas. Su ultimo disco fue la banda sonora de nuestra última tarde. Colchon acústico, ahogo de palabras, de ojos duros y abrazos dolorosos y vacíos.
De ser un disco de acetato me habría parado a darle vuelta despues de 25 minutos, mover el brazo del tocadiscos, hacerlo sonar. Luego volver al sofá, verte tendida, mía por última vez. Recorrerte visualmente, mientras me acerco y te acomodas y dejas descansar tu cabecita dura en mis piernas. Pero este no es un disco de acetato, no transcurren otros 25 minutos hasta escuchar la aguja arando en el mudo, infinito y mas interno surco del disco.
Tú me reclamas como siempre. La lista es larga. Consume un par de canciones la enumeración de mis delitos mayores y menores. En mi defensa digo poco, me declaro culpable sin que la tercera canción haya avanzado suficiente. No justifico mis defectos, profundos e incorregibles, mi desprecio por los lugares comunes, mi resistencia a trivializar, mi gusto por las peliculas de Allen, que son un contrasentido con otro de mis defectos. Me observas mucho tiempo despues de que mi turno ha acabado. Dictas tu sentencia, implacable, en los acordes finales de la cancion que me correspondió y me atacas con un ejercito del que nunca me supe defender correctamente. Era previsible que tanto odio contenido nos llevara cuesta abajo de nuestros deseos.
Al Green sigue girando, lo obviamos dutante el tiempo en el que transmutamos nuestro precioso olvido en combate fingido, en consentida entrega, en ilusoria paz.
La tarde acaba mientras observa nuestros cuerpos livianos y confundidos. A manera de despedida matas con un cigarrillo lo que queda de tu visita. Yo fumo el mio luego de que te has ido, el humo te dice adios.
"All the time" es la última cancion. Un poco floja a decir verdad.
De ser un disco de acetato me habría parado a darle vuelta despues de 25 minutos, mover el brazo del tocadiscos, hacerlo sonar. Luego volver al sofá, verte tendida, mía por última vez. Recorrerte visualmente, mientras me acerco y te acomodas y dejas descansar tu cabecita dura en mis piernas. Pero este no es un disco de acetato, no transcurren otros 25 minutos hasta escuchar la aguja arando en el mudo, infinito y mas interno surco del disco.
Tú me reclamas como siempre. La lista es larga. Consume un par de canciones la enumeración de mis delitos mayores y menores. En mi defensa digo poco, me declaro culpable sin que la tercera canción haya avanzado suficiente. No justifico mis defectos, profundos e incorregibles, mi desprecio por los lugares comunes, mi resistencia a trivializar, mi gusto por las peliculas de Allen, que son un contrasentido con otro de mis defectos. Me observas mucho tiempo despues de que mi turno ha acabado. Dictas tu sentencia, implacable, en los acordes finales de la cancion que me correspondió y me atacas con un ejercito del que nunca me supe defender correctamente. Era previsible que tanto odio contenido nos llevara cuesta abajo de nuestros deseos.
Al Green sigue girando, lo obviamos dutante el tiempo en el que transmutamos nuestro precioso olvido en combate fingido, en consentida entrega, en ilusoria paz.
La tarde acaba mientras observa nuestros cuerpos livianos y confundidos. A manera de despedida matas con un cigarrillo lo que queda de tu visita. Yo fumo el mio luego de que te has ido, el humo te dice adios.
"All the time" es la última cancion. Un poco floja a decir verdad.


10 Comments:
No, las miradas de cariño con las de la realidad, a eso le temo, pero es más poderoso en realidad.
La historia de una despedida. Empiezo a creer que en estos casos siempre el culpable son realidades pequeñitas (bueno, a veces no tanto) que se van acumulando hasta que ya no aguanta seguir con la ilusión, la cual casi siempre es muy grande.
Ya ni sé lo que digo...
me dan celos leerte
como puedes lograr relatar una despedida asi yo empiezo a relatarlo y a la mitad ya estoy vuelta naco
Las agonías se notan hasta en las notas musicales, donde el tiempo hace que muera la canción lentamente, como los latidos del alma que se alejará prontamente.
Un saludo.
De visita mirona!
Gracias por tu comentario en mi blog. Me imagino cómo habrá sido Rock al Parque, que locura... ¿Habrá sido tan loco como Juanes? Quién sabe, en el mío no había metaleros, pero sí había señoras gordas y gritonas... Jeje
Un abrazo
las despedidas son la simbología de lo que muere en nuestro interior. Por otro lado, ¡Qué bien escrito! me gustó mucho.
UN SALUDO PINTORESCO
Mis despedidas, las de este tipo, siempre terminan volviendose una excusa para escupir rabias atoradas.
Un abrazo viejo man y gracias por la compañia.
Como hacer un comentario imparcial.
Después de mirar el teclado un rato prefiero quedarme con mis pensamientos y el sonido de tu voz.
Al green, buenos gustos musicales, buena forma de escribir, ¿qué más te gusta?
Post a Comment
<< Home